miércoles, 19 de febrero de 2025

Tempestad

Presiento los pasos largos e inagotables de la tempestad que se avecina sobre mi sombra.
No es el último día.
La continuidad se lleva todo por delante.
Las dichas, las amarguras, los entumecimientos.
La continuación se traga todo hacía el olvido.
No hay detenerse.
No hay descanso, ni tiempo.
Solo la continuidad del movimiento.
Abrumadora y concatenada.
Avasallante y extendida.
No duran las certezas.
No alcanzan las precisiones.
Solo el camino.
Y andar se anda a cada rato
A los "treinta minutos por segundo,
paso, a paso".
Sin detenerse, se sigue andando.
Ando yo aquí, corro, hacia tu casa.
Hacía tu cuerpo, hacia tu sonrisa embrujada.
No hay detenimiento.
No hay parada.
No es posible sostenerse inquieto.
Solo la andada.
Y en este avance inagotable y perfumado coincidimos.
Nos rozamos por segundos las manos y las vidas.
Tratamos de aferrarnos por un instante al otro.
Yo suplico, que nos alcance la vida.


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