Por las expectativas desorbitantes de más trabajo
Iracunda por la injusticia del empleador
Por la ingenuidad estúpida del empleado
Triste por todos los aciertos no reconocidos
Por todo el tiempo invertido en tareas que pasan inadvertidas
Por la certeza de que dejar de hacerlas llamaría al escándalo
Furiosa de regalarse como si después alguien me recuperara
Enojada con el presente que ya no es amable ni deseado
Torpe de no saber como manejar este enojo del que también soy responsable
Divago en pensamientos que no ayudan
En cuentas que no me benefician
En inconformidades que pican sobre la piel y en el futuro
Es necesario cerrar otra vez
Decir hasta luego
Cancelar los proyectos
Refinar los balances
Porque nada es gratis
Siempre voy en perdidas
A esos otros:
Qué les aproveche!
Al fin de cuentas señores, no les debo nada!
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