Es abril, el mes adolescente.
El devorador está aquí.
La otra realidad.
El sin sentido extendido y permanente.
El tiempo salta
El espacio es bidimensional
El cerebro se desfragmenta
Es otra vez el tiempo perdido
El dolor agónico
La angustia irreparable
Es viernes abril 12 de 2019
Ya habían signos las dos semanas pasadas
Un cigarrillo hace dos noches
El no irse a dormir a tiempo
El no comer bien
Un enlentencimiento en el trabajo
Un tsunami de culpa sobre el alma
El sin sabor sediento
¿Que será qué trae al devorador?
¿Es solo abril y un ciclo que mi metabolismo ya tiene definido?
¿Es el miedo de que sea abril y sin quererlo igual lo llamo?
¿Fueron las dos semanas anteriores de miedo y angustia?
¿El haber aplazado la sustentación otra vez?
¿El haber reconocido que este hombre nunca y esa otra jamás?
¿El reconocer la maldición de no encontrar a alguien porque al encontrarlo se acabó?
¿Seré solo yo que lo conjuro?
¿Ninguna de las anteriores o todas ellas?
Otra vez las lagrimas aquí al borde.
Otra vez caminar pegada a las paredes
Otra vez frotarse las palma de la mano izquierda con el pulgar de la derecha
Otra vez todo este odio infinito y descontrolado por - simplemente - ser
¿Cuánto cansancio traeré al mundo?
¿Cuántas veces cada vez habrá que destruir todas las entrañas?
Otra vez en la cabeza esa sensación inacabable de desasosiego
No me alcanzarán nunca todas las palabras ni todas las buenas acciones para sanar el daño
No será nunca suficiente lo que hago cuando estoy bien para alcanzar el perdón por lo que pasa cuando no estoy
!Perdón!
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