martes, 7 de febrero de 2017

Indiscutible

Rabia y tristeza, de entender y no entender la diferencia
No esa rabia bruta y desquiciada que rasga arterias y destroza rostros
Sino esa rabia suave, silenciosa y descolorida
La rabia de saber que hay que ser diferente porque los otros

La rabia de creer que la gente sigue siendo buena
Porque eso piensan y eso creen
Pero estamos todos demasiado sesgados
La rabia simple de la inconsecuencia
De no poder responder todas las preguntas
De no tener todas las respuestas
De no saber
La rabia aguda y monárquica de las generalizaciones

Tal vez estás mintiendo
Tal vez eres exactamente eso que los demás opinan
Tal vez eres hombre, inocente y malvado
De ser así entonces otra vez me condeno
Otra vez pongo mis manos al fuego hasta perderlas
Otra vez apuesto sin letras en las cartas
Una vez más me dolerá en el alma
Habrá heridas oscuras y supurantes abiertas
Habrá lágrimas ácidas y gusanos en las venas
Otra vez

¿Será posible entonces equivocarse tanto?
¡Siempre es posible!
Y terca igual doy otro paso
¿Se abrirá la tierra?
¿Será lava ardiente hacia mis plantas?
¿Me quemará el hielo como agujas?
¿Me romperé los huesos?
¿Se incendiarán mis alas?

Sigo preguntándome quien eres
¿Cómo voy a saberlo?

Yo sigo sin saber lo mismo de mi misma
Yo soy esto simplemente
Un mar de dudas
Un pequeño error evolutivo
Una sola y larga angustia
Solo una

Yo que he cometido todos los errores
Que he caído en todas las trampas
Que he seguido todos los falsos ideales
Yo que sigo creyendo más allá de toda certeza en lo posible
En no tener que huir ciegamente por entre los laberintos
En hallarme así sencilla mirándote a los ojos

No me siento de esta sociedad inmaculada
Donde hasta los colores son enemigos
Donde no importa lo que se sea pero hay que ser de algún bando
Donde tener una opinión intermedia es el mayor de los crímenes
Donde no llevar bandera y no ponerse un nombre es la mayor de las rebeldías

En esta humanidad generalizante entre todas las generalizaciones
Creer aún en las particularidades es el mayor de los caprichos
Creer que no puedes juzgar a alguien porque sí con tan poca evidencia es subversivo
En esta humanidad cruel donde no hay que permitir que el otro tenga dudas o miedos
Que exige ser categórico y definido
Apostar por lo incierto es mal augurio

¿Qué hicimos? ¿En dónde nos equivocamos?
¿Fuiste tú? ¿Fui yo?
Fuimos los dos, los dos quisimos

Tal vez eso no nos exime de la culpa ante los otros
¿Pero y nosotros mismos?
¿También nos juzgaremos, nos condenaremos y nos ejecutaremos?

No estoy diciendo que seas inocente
Estoy diciendo que también soy culpable

No estoy diciendo que yo haga lo correcto
Estoy diciendo que tengo derecho a equivocarme

No estoy diciendo que este bien
Estoy diciendo que hay que intentarlo

Que no se aprende a decir la verdad si el otro no quiere escucharla
Que no se puede negociar si el otro no está dispuesto
Que…

“Pero que te pueda ver”
Decía Nicolás y yo le creo
Por eso te pregunto
Por eso te digo la verdad que yo misma me creo

Ya estoy muy vieja para defender causas perdidas
Allá ellos con sus propias angustias
Allá ellos con sus coherencias e incoherencias
Con sus conceptos y sus razones

Allá ellas con sus visiones amplias o angostas
Allá ellas con su necesidad imperiosa de saberlo todo
Yo corazón mío soy solo un pedacito
Un pedacito pequeño que titila
Que busca bruscamente donde volar tranquila
Cielos abiertos y altos donde extender las alas

Allá ellos con su seguridad inamovible
Yo tengo muchas dudas

Yo no sé qué haremos ni qué somos
Yo no sé si tendremos otro segundo

Eso sí procuro por sobre todo no hacer daño
Ya hay demasiado dolor en el universo
Procuro no agregar demasiado
Pero soy lo que soy, una bestia salvaje
Soy solo un animal que sabe ser fiera y sangre
Y suave y amable con quien en mí confía

Yo ya no estoy de fiesta
  
Yo no quiero creer eso

Yo creo en ti como en mi misma
Y somos solo tú y yo en lo que somos

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