miércoles, 31 de agosto de 2011

Me arrancaron las alas, pluma por pluma, hueso por hueso, me arrastraron por el piso desnuda y del cabello, me escarbaron el alma con caprichos y desconfianzas, me hundieron en resina y me raparon las cejas, me dijeron si cuando no y no cuando me florecía el alma, la rabia vino con todo su poder, huracanado, y destrozó todo, las ganas, el cariño, los sueños, la belleza... solo quedarón lágrimas goteando repasando el ministerio. Lo más simple, lo más efímero, los más estúpido me acallo la vida, y lo real, su ausencia eterna desde ahora y para siempre apenas si me arrancó un suspiro.

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