jueves, 6 de agosto de 2015

Discriminante

Esta hoja no de papel es más fiel que el espejo que me refleja.
¿Qué sería?
La pata del lobo.
El hilo rojo.
La hoja que al caer cae en silencio.
Sin ojos.
Sin colores.

¿Disculpe? ¿Está ocupado?
Ah, ¿tiene una vida?
Sí, no se preocupe.
Más tarde, ¡cómo no!
En otro siglo.

¡Como sea!
¡Abra la puerta!
Las ranas buscan su camino hacia afuera de las lagunas.
¡Todas!
Y se meten en las casas, en la cobijas, en los rincones.
Entre la ropa y la comida.
El agua no dice que sucede.
Nadie se explica.
Pasa el tiempo.
Las uñas crecen y hay que cortarlas de nuevo.
Calzarse los zapatos.
Un frijol más un frijol menos.
Las ranas ya no están en la laguna.
No regresan ni a cantar ni a poner sus huevos.

Los hombres, esos humanos, siguen viviendo en miniatura.

Por oposición a la contracción de un músculo el cerebro declara:
¡Hay que seguir corriendo!
Para cosas como estas no es necesario una explicación.
Ni siquiera varias.

Para cosas como esta, querida, no es necesario una causa última o una causa próxima.
No es necesario un creador y ni que decir de un creado.
No se requieren permisos o solicitudes o formularios.
No es preciso que nadie firme o que haya un consenso.

Para cosas como esta, ahijado, no es menester escribir una propuesta,
o describir una metodología. No hay necesidad de argumentar presupuestos.
Ni solicitar avales o hacer publicidad o acumular votos.

Para cosas de este tipo, hermano, no hace falta que se enteren los otros,
Ni siquiera hace falta que existan.
No es requerimiento que haya alguien antes o después.
O que algo cambie. No se precisan hipótesis y debates.
Cursos y publicaciones. Evidencias y falsabilidades.

Para estas cosas así, como las configuraciones efímeras y precisas del universo.
La pata del lobo.
El hilo rojo.
La hoja que al caer cae en silencio.
Sin ojos.
Sin colores.

domingo, 10 de mayo de 2015

jueves, 30 de abril de 2015

Vas?

Si tuviera palabras! si tuviera que decir! pero hay tan pocas cosas que poner aquí! Son tan claras y sencillas las existencias, los segundos que transcurren tal y cual son y deberían, sin tener más opción que este ahora.
Este corazón que no tiene como quedarse tranquilo, “que no tiene traidor que lo asesine”.
Este corazón que late como corren los ríos, como rota la tierra, como alumbra el sol, como florece la tierra.
Esta yo que no se cansa de dar otro paso, de seguir el rumbo, de buscar otros sitios y otros horizontes.
Esta yo con este amor profundo y largo por una piel que se estremece, por la belleza de un ser sin nombre y sin futuro y que sin embargo vive.
Esta yo sin nombre ni futuro.
Esta yo larga y externa, puntiaguda.
Esta yo suave y amable, con el cariño azul en la yema de los dedos y la claridad de saber lo que vendrá mañana en el cariño blanco.
Esta yo que me he venido haciendo gota a gota, ojo a ojo, limbo a limbo.
Cómo no estar agradecida con la vida?
Cómo no perdonarme a mí misma por haber venido?
Cómo no quererme si en medio de los ires y todos los venires vengo siendo lo que queriendo he sido.
Sin arrepentirse demasiado, sin darse tampoco demasiado crédito.
Sin tener nada resuelto y preguntándose con cuidado cada día.
Tejiendo encuentros y desencuentros.
Amantes que duran apenas un parpadeo y que se quedaran por mucho tiempo incrustados en el alma.
Amantes que por no querer se aman así apenas de corrido.
Hombres hermosos en quienes he naufragado.
En cuya piel me he perdido para siempre, para no regresar nunca.
Y a quienes no he vuelto a ver desde hace siglos.
Esos con los que me encontraré en otra vida.
Hombres hermosos de mirada profunda.
De brazos firmes y seguros.
Desnudos como dioses y frágiles como niños.
Sabios como la tierra húmeda y efímeros con el día.
Amores de ambos sexos que se han ido.
Honores que me han hecho esta piel que no se pudre y no se muere, todavía.
Y esta seguridad intacta del amor inacabable.
Esta seguridad muda de que todo queda todavía.
De que falta.
De que el aire es apenas, apenas si acaso suficiente.
Pero falta.
Larga espera para tanta suerte.
Y que será de ti amiga muerte?
Vendrás cuando ya todo haya sido?
O sin embargo sabré que aún no es tu momento.
Que tengo un día más, otro segundo.
Otro cuerpo al que asaltar cansada y firme.
Sin excusas y sin mucho que esperar.
Todas las veces se falla.
Y solo es necesario una en que no.
Pero habiendo tanta gente en este mundo
Dónde estarás tu amor de mi vida?
Habrás nacido?
O eres como dios, inexistente?
Yo, esta yo estoy aquí humana.
Sin agua entre las manos.
Sin apuros, sin tristezas.
Sin cómo decir sí o decir no,
Sin hijos, sin promesas.
Ay letra, te he tenido por tanto tiempo contenida.
Solo para no dejar registro de mi existencia.
Del sol que me roza la piel y las angustias.
Del color de esos ojos que me pierden en la delicia de no tener mañana y ser tan solo ser aquí y ahora
Y ahora?
Qué será de nosotros?
Del que al otro lado del mundo guarda en secreto el nombre de quien reafirmará su vida.
De ese que se estuvo conmigo por tres noches y tres vidas.
De ese que no es para mí y sin embargo a dormido entre mis piernas los brazos.
De aquél que tiene en el alma una sonrisa.
Y quien un árbol protege de todas las angustias.
Mi vida es solo esto que palpita.
Mi vida es desear para aquellos a quien amo un día más de felicidad y compañía.
Amor, amor querido, no tardes demasiado que es muy corta la vida.

martes, 10 de marzo de 2015

Deliciosa misantropía

Tener un hijo es tan admirable como estúpido!
Como hacer un deporte extremo, admirable! o estúpido!
Eso es lo que siento. 
Es más, lo fácil es tener hijos.
Es la única cosa para la que uno esta biológicamente diseñado.
Cómo será de fácil tener hijos que lo raro es que uno no los tenga!
O que no pueda tenerlos!
Y no falta el que me sale con que: aiichhh si tus papás no hubieran querido tenerte no estarías aquí.
Pues sí! obvio, es cierto. 
Y la de malos ratos que su hubieran evitado!
Pero, quien los mando?
Por eso no tengo nada por lo que felicitar a alguien que ha tenido un hijo.
No me nace.
Si eso es de lo más fácil.
Lo difícil es criarlo bien, eso si!
Cuando el chino haya crecido y usted lo haya logrado criar bien ahí sí que lo felicito!
Antes no.
Antes de eso, usted no ha hecho nada memorable.