lunes, 10 de agosto de 2020

Equilibrio

Una que está rota de tantas maneras

Que tiene el corazón cocido a retazos

Que tiene por pasado un nube oscura cargada de errores

Que tiene por certeza la incertidumbre

Que tiene por bandera las manos abiertas.


Una que apenas se sostiene de pie en las tinieblas

Que ha estado al frente en tantas batallas

A la que apenas le alcanza lo que tiene para vivir al día

Que no puede del miedo a comprometerse a pensar en futuros

Que tiene la piel fusionada a las neuronas

Que no mira atrás 

Que apenas si logra perdonarse a ella misma.


Y dice él que él es un desastre.

lunes, 13 de julio de 2020

Afan

El precipicio de las cosas que se acaban
La avidez de los pormayores que se terminan
Esa necesidad imperiosa de acelerar cuando se va llegando
El arrastre vertiginoso de los finales
La lectura que se apresura en las historias que se desenvuelven
La avidez inescrutable de alcanzar el punto
La rapidez de la voz para concretar la idea antes de que se acabe el aire en los pulmones
Como si fuera el último de los respiros
Para luego, como anfitrión, tomar una nueva bocanada.

viernes, 29 de mayo de 2020

En cualquier caso

En cualquier caso si me muero,
de lo que sea,
¡Que les vaya bien!
¡Cuídense!
¡Sean amables con los demás Carajo!

ps. Yo prometí no morirme antes de terminar el doctorado, pero por si acaso que uno no sabe, los correspondientes, terminen el paper ehhh! Que gracias!

miércoles, 13 de mayo de 2020

Sin solución técnica

¡Intactos!
¡Ja!
Intactos, señor rector,
nunca hemos estado
Intactos, grave poeta indigente, 
no existimos
Intactas, mujeres usurpadas,
no parimos.
Así, sin algo que nos toque, sin algo que nos mueva,
sin la historia,
sin el devenir preciso e ineludible del tiempo y sus pormenores,
no hay la vida, no hay colores.
No hay, no es posible la intactitud deseada.
¿Qué deseada?
¿Quién pudiera, mortalmente, moralmente, desearla?
Que no se haga.
Que no se pida tal cosa tan macabra.
Intactos No hombres eternos.
Intactas No mujeres inmortales.
¡Que nos toquen!
Que nos toquen las circunstancias.
Que nos toque el transcurrir de los acontecimientos.
Que acontezca la vida, ¡nuestra vida!
Que acontezcan nuestros dolores y nuestras alegrías
Que sucedan nuestros segundos y nuestros amores
Nuestros azares, nuestros temores.
Que no nos quedemos quietos intactos y marchitas.
¡A por la vida! Que solo es una.
A por ese instante diminuto en que existimos.
A por el hacer, el amar, el hacer.
A por el ahora que mañana no nos queda.

viernes, 10 de abril de 2020

¿Qué es todo esto?
¡Que desorden!
¿Qué haremos ahora?
¡Que pregunta tan eterna!
Hay que seguir
Que respuesta tan absoluta.
Sin opción alguna, sin posibilidades varias.
Sin minúsculas o mayúsculas.
Hay que seguir.
Así, sencilla y dolorosamente.
La única otra opción, no seguir, es el acabose.
Y no queremos todavía de ninguna manera el acabose.
Queremos los cambios y los crecimientos.
Queremos crecer y ser diferentes.
De alguna manera de ser posible ser mejores.
Pero no los acaboses.
Se vino un virus y nos cambió la ruta.
Nos modificó las cotidianidades y las rutinas construidas.
Nos preguntó por las verdades
¡Las verdades!! señoras y señores
¡A las verdades!! dijo el virus
¿Cuáles eran? preguntamos nosotros desubicados
Pregunto yo un poco absorta en la ventana.
En ese árbol solo que me mira y me cuestiona la vida.
En ese árbol solo que continua lejos de cualquier otro árbol, existiendo
La trampa más querida de la vida es la continuidad ciega irremediable
La definición que ostenta la vida es solo eso, seguir.
Todo lo demás es redundante.
Y yo aquí tan tonta tratando de darle un significado
Y yo aquí tan frágil buscando motivos y razones
Catalina, el retrato preciso del auto engaño.
¿A cuánto hay que renunciar para seguir adelante?
¿Cuántas veces hay que reducirse a cero para poder volver a ser alguien?
Las cartas al olvido no han sido suficientes.
Exige el camino borrar para siempre
Como si tal cosa fuera permisible
Como si hubiera un como dejar de ser
Falta tan poco.
No hay angustia suficiente
No hay precaución bastante ni augurio definido
Hay lo de siempre
Ese lánguido e inhabitable cariño.
Que no se acabe.
Que no se acabe todavía.
Que el miedo no sea más grande.

martes, 7 de abril de 2020

La niebla gris de mi imaginación me lo dibuja

Su cuerpo flaco otrora fuerte apenas si lo sostiene
La piel oscura de tanto sol y mugre no distingue edad
Una línea negra de tierra le delinea las uñas
Una línea negra de olvido de le delinea los sueños
A veces casi no piensa pero le cuesta dejar de sentir
En otras le cuesta dejar de pensar pero no siente
No es que parezca Es un mendigo
No hay ya quien ose intentar salvarlo No está perdido
Se limpiaba el dolor del alma con palabras que no le escribe a nadie pero que tocan a todos
La mano firme aprieta el cigarrillo que le sostiene la conciencia 
Los dedos temblorosos de la otra escriben una letra torcida y diáfana
Necesita un papel más que el aire
Requiere un bolígrafo más que comida
Las primeras letras salen retorcidas desparramadas No tienen dueño
Las letras del medio van tomando cuerpo y carácter Tienen nombre y presente
Las últimas letras son un respiro profundo Una cascada Un anochecer Un horizonte
Los dedos temblorosos se detienen
La mano firme se ha acabado otro cigarrillo
Para el hombre es un descanso Fugaz  Ahogado Irremediable
Se echa a andar Raul y en el bolsillo se guarda un papel
Otro poema húmedo Inmortal.

martes, 10 de marzo de 2020

Profecía

A veces no encuentro lo que busco,
A veces mientras lo busco olvido que era lo que buscaba,
Me regreso a donde estaba, al último pensamiento consciente que me pedía una acción,
¡No! ahí no está tampoco lo que buscaba ¿qué era?
¿tendría importancia? o ¿puedo volver a hacer la continuidad de la vida sin haberlo encontrado?
o acaso ¿era de vida o muerte? ¿se desintegrarán la existencia y el universo porque yo no lo haya encontrado?
La certeza eterna y fugaz de ser solo un pedazo corto en la continuidad de los seres me vino de repente y igualmente se ha alejado. Lo sé, lo entiendo y sin embargo esa sensación de fluir se desintegra tan solo con nombrarla. Las palabras cortan. Ser en este fluido insensato que es la existencia del universo pareciera ineludible. Estar presente mientras el tiempo y los acontecimientos transcurren y se es parte de ellos pareciera de algún modo sutil y vulnerable imperturbable. La conciencia precisa de hacer parte de ese continuo no se requiere, es, por definición, innecesaria. El reconocimiento profundo y tembloroso de no ser un individuo, de no tener ni libertad ni albedrío, de ser inseparable e indistinguible de lo que todos han sido antes y de lo que serán todos luego. Esa sensación de no pertenecerse, de no haberse construido ni haberse decidido, esa idea oscura y borrosa de no hacer un futuro, de estar acabado y solo sostener la existencia en este presente inaccesible. No hay suerte ni coincidencia. Se es inexorablemente solo un trozo, pero no un trozo limitado y establecido, no un trozo definible y numerable, sino por el contrario un trozo idéntico en todos los posibles significados a todos los demás trozos que no son sino lo mismo que soy. Lo nombro, "un trozo" y pareciera que al nombrarlo ese pedazo adquiere un sentido, una sensación, un sentimiento, pareciera que se hiciera real y definido, pareciera que fuera un trozo diferente de otros, único, distinguible. Pero no lo es, el nombrarlo " un trozo" no le da en realidad dimensión, ni existencia, ni unicidad. No le da significado, ni prioridad. No hay en toda la existencia "trozos" sino hay un único trozo interminable e indiferenciado, un único trozo mundo, universo, multiversos, multitemporales, completo. No hay separación ni identidad propia. Soy solo la briza que hubo al inicio de los tiempos que no comenzaron y soy también la última fisión de los núcleos que se desintegran en el último instante indefinido de tiempo que exista para siempre.