miércoles, 13 de mayo de 2020

Sin solución técnica

¡Intactos!
¡Ja!
Intactos, señor rector,
nunca hemos estado
Intactos, grave poeta indigente, 
no existimos
Intactas, mujeres usurpadas,
no parimos.
Así, sin algo que nos toque, sin algo que nos mueva,
sin la historia,
sin el devenir preciso e ineludible del tiempo y sus pormenores,
no hay la vida, no hay colores.
No hay, no es posible la intactitud deseada.
¿Qué deseada?
¿Quién pudiera, mortalmente, moralmente, desearla?
Que no se haga.
Que no se pida tal cosa tan macabra.
Intactos No hombres eternos.
Intactas No mujeres inmortales.
¡Que nos toquen!
Que nos toquen las circunstancias.
Que nos toque el transcurrir de los acontecimientos.
Que acontezca la vida, ¡nuestra vida!
Que acontezcan nuestros dolores y nuestras alegrías
Que sucedan nuestros segundos y nuestros amores
Nuestros azares, nuestros temores.
Que no nos quedemos quietos intactos y marchitas.
¡A por la vida! Que solo es una.
A por ese instante diminuto en que existimos.
A por el hacer, el amar, el hacer.
A por el ahora que mañana no nos queda.

viernes, 10 de abril de 2020

¿Qué es todo esto?
¡Que desorden!
¿Qué haremos ahora?
¡Que pregunta tan eterna!
Hay que seguir
Que respuesta tan absoluta.
Sin opción alguna, sin posibilidades varias.
Sin minúsculas o mayúsculas.
Hay que seguir.
Así, sencilla y dolorosamente.
La única otra opción, no seguir, es el acabose.
Y no queremos todavía de ninguna manera el acabose.
Queremos los cambios y los crecimientos.
Queremos crecer y ser diferentes.
De alguna manera de ser posible ser mejores.
Pero no los acaboses.
Se vino un virus y nos cambió la ruta.
Nos modificó las cotidianidades y las rutinas construidas.
Nos preguntó por las verdades
¡Las verdades!! señoras y señores
¡A las verdades!! dijo el virus
¿Cuáles eran? preguntamos nosotros desubicados
Pregunto yo un poco absorta en la ventana.
En ese árbol solo que me mira y me cuestiona la vida.
En ese árbol solo que continua lejos de cualquier otro árbol, existiendo
La trampa más querida de la vida es la continuidad ciega irremediable
La definición que ostenta la vida es solo eso, seguir.
Todo lo demás es redundante.
Y yo aquí tan tonta tratando de darle un significado
Y yo aquí tan frágil buscando motivos y razones
Catalina, el retrato preciso del auto engaño.
¿A cuánto hay que renunciar para seguir adelante?
¿Cuántas veces hay que reducirse a cero para poder volver a ser alguien?
Las cartas al olvido no han sido suficientes.
Exige el camino borrar para siempre
Como si tal cosa fuera permisible
Como si hubiera un como dejar de ser
Falta tan poco.
No hay angustia suficiente
No hay precaución bastante ni augurio definido
Hay lo de siempre
Ese lánguido e inhabitable cariño.
Que no se acabe.
Que no se acabe todavía.
Que el miedo no sea más grande.

martes, 7 de abril de 2020

La niebla gris de mi imaginación me lo dibuja

Su cuerpo flaco otrora fuerte apenas si lo sostiene
La piel oscura de tanto sol y mugre no distingue edad
Una línea negra de tierra le delinea las uñas
Una línea negra de olvido de le delinea los sueños
A veces casi no piensa pero le cuesta dejar de sentir
En otras le cuesta dejar de pensar pero no siente
No es que parezca Es un mendigo
No hay ya quien ose intentar salvarlo No está perdido
Se limpiaba el dolor del alma con palabras que no le escribe a nadie pero que tocan a todos
La mano firme aprieta el cigarrillo que le sostiene la conciencia 
Los dedos temblorosos de la otra escriben una letra torcida y diáfana
Necesita un papel más que el aire
Requiere un bolígrafo más que comida
Las primeras letras salen retorcidas desparramadas No tienen dueño
Las letras del medio van tomando cuerpo y carácter Tienen nombre y presente
Las últimas letras son un respiro profundo Una cascada Un anochecer Un horizonte
Los dedos temblorosos se detienen
La mano firme se ha acabado otro cigarrillo
Para el hombre es un descanso Fugaz  Ahogado Irremediable
Se echa a andar Raul y en el bolsillo se guarda un papel
Otro poema húmedo Inmortal.

martes, 10 de marzo de 2020

Profecía

A veces no encuentro lo que busco,
A veces mientras lo busco olvido que era lo que buscaba,
Me regreso a donde estaba, al último pensamiento consciente que me pedía una acción,
¡No! ahí no está tampoco lo que buscaba ¿qué era?
¿tendría importancia? o ¿puedo volver a hacer la continuidad de la vida sin haberlo encontrado?
o acaso ¿era de vida o muerte? ¿se desintegrarán la existencia y el universo porque yo no lo haya encontrado?
La certeza eterna y fugaz de ser solo un pedazo corto en la continuidad de los seres me vino de repente y igualmente se ha alejado. Lo sé, lo entiendo y sin embargo esa sensación de fluir se desintegra tan solo con nombrarla. Las palabras cortan. Ser en este fluido insensato que es la existencia del universo pareciera ineludible. Estar presente mientras el tiempo y los acontecimientos transcurren y se es parte de ellos pareciera de algún modo sutil y vulnerable imperturbable. La conciencia precisa de hacer parte de ese continuo no se requiere, es, por definición, innecesaria. El reconocimiento profundo y tembloroso de no ser un individuo, de no tener ni libertad ni albedrío, de ser inseparable e indistinguible de lo que todos han sido antes y de lo que serán todos luego. Esa sensación de no pertenecerse, de no haberse construido ni haberse decidido, esa idea oscura y borrosa de no hacer un futuro, de estar acabado y solo sostener la existencia en este presente inaccesible. No hay suerte ni coincidencia. Se es inexorablemente solo un trozo, pero no un trozo limitado y establecido, no un trozo definible y numerable, sino por el contrario un trozo idéntico en todos los posibles significados a todos los demás trozos que no son sino lo mismo que soy. Lo nombro, "un trozo" y pareciera que al nombrarlo ese pedazo adquiere un sentido, una sensación, un sentimiento, pareciera que se hiciera real y definido, pareciera que fuera un trozo diferente de otros, único, distinguible. Pero no lo es, el nombrarlo " un trozo" no le da en realidad dimensión, ni existencia, ni unicidad. No le da significado, ni prioridad. No hay en toda la existencia "trozos" sino hay un único trozo interminable e indiferenciado, un único trozo mundo, universo, multiversos, multitemporales, completo. No hay separación ni identidad propia. Soy solo la briza que hubo al inicio de los tiempos que no comenzaron y soy también la última fisión de los núcleos que se desintegran en el último instante indefinido de tiempo que exista para siempre.

martes, 18 de febrero de 2020

"Siquiera"

Sed agotadora
Hambre ciega de palabras
De voces que nombren y dibujen
Que iluminen el mundo y sus necesidades
Hambre hueco en el cerebro
Sórdida y nauseabunda
De silencio y desconocimiento
De falta de voz y de cordura
Famélica agonía del silencio
De páginas en blanco y letras no nombradas
De sílabas que no están ni se siguen las unas a las otras
Agujero también en el estómago
En la infamia de la lengua
Hueco en el órgano
En la médula
En la oratoria
Hambre
Natural consecutivo de la rabia y la discordia
Llegada de la nostalgia sin referente
Soledad voraz y permanente
Homenaje hospitalario del término y el acabose
Premio último al sin sentido de la existencia
Falta 
Ausencia
Escasez infinita insospechada
Olvido prematuro
Osco olvido literario
Voraz la nada que se avecina
Hambre de decir, hambre de ser
De llegar al otro para volver a uno mismo
Sed de beber que alguien más vive
Sed de saber que alguien más respire
Sed de requerir que alguien más requiera
Que la existencia del otro reconozca la validez de mi existencia
Hambre
Pegadas y secas las tripas del cráneo
Segadora de afirmaciones y colectivos
Negligente de interrogantes y admiraciones
Irresponsable de adjetivos o pronombres.
Hambre olvido.
Hambre estatua.
Quieta, distraída.
Hambre ahogo.
Suculenta angustia prematura de la sordera.
De la vejez que corre,
De la niñez que huye,
De la que soy aún continua en este presente insostenido.
Hambre asedio 
Hambre sed de
No valer el peso de la calma
No pesar el sentido de la pena.
No sentir la paz de la certeza.
No afirmar el valor del sentido.
No doler lo cierto que nos pesa.
No calmar la pena que valía.
No saciar las ideas.
No apreciar el veneno.
Hambre hueco .
Hueco hastío.
"Siquiera" - dice Alejandro que dice Federico - "tenemos las palabras".

viernes, 3 de enero de 2020

Inocuo

Los cimientos tiemblan.
Todo lo que soy se tambalea.
Lo poco que he construido se desborona.
Han sido tantos los errores que suman y pesan.
Hay tanto miedo de por medio.
La incertidumbre de lo que viene este año es abrumadora.
Me tiemblan los huesos.
Las uñas se me abren.
Los pulmones colapsan en silbidos insuficientes.
La sangre se hace espesa y circula lentamente. 
Se oscurece.
Otra vez las preguntas más simples son irrespondibles.
¿dónde estoy?
¿quién soy?
¿qué hago?
El silencio resplandece en los bordes externos de mi cerebro.
No tengo respuestas que me permitan asirme a la vida.
No tengo razones ni motivos para continuar con esta existencia vacía.
Hay que buscar en otros rumbos, entre otras gentes, en otros bosques una respuesta.
Hay que irse, lejos, donde hayan otros aires, otras necesidades, otros nombres.
Hay que acabar y acabar y acabar.
Hay que cerrar este tiempo, esta historia.
Hay que dejar atrás, lejos, a los que fueron, a los que pretendieron ser, a los que no fueron nunca.
Hay que reconstruirse otra vez, uno por uno, una por una.
Hay tan poco.
Otra vez la nada que soy me acompaña.
Otra vez solo la soledad es mi guía.
Otra vez solo el amor - la falta del mismo - me ilumina.
Dudo otra vez de que sean posibles tiempos mejores.
Donde no duela tanto respirar, donde no sea agónico estar vivo.
Trato de darme tiempo, pero es precisamente tiempo lo que no tengo.
Es tiempo exactamente lo que me falta.
Respirar.

viernes, 6 de diciembre de 2019

Kali en la cabeza

Venga, dígame algo, no se quede en ese silencio tan absurdo que me asusta.
Catalina, no se vaya. Venga siéntese conmigo, míreme un rato, sonríame.
Mujer, hábleme. Pregúnteme lo que quiera, o hablé de lo que sea.
No se calle.
Que ese silencio suyo es la angustia previa de una fosa infinita.
Ese abandono suyo es la puerta oculta al mundo sin nada.
Esa negligencia suya es la muerte viva caminando de espalda.
Catalina.
Hay todavía.
Hay sombras y colores y minutos.
Hay querida mía sangre en las arterias.
Hay mujer de mil soles el camino y el bosque.
Queda en el mundo una gata un caballo.
Queda en el mundo un paisaje un horizonte.
Aún existen los otros, los honorarios.
Aún están los amables, los polígonos, las aristas.
Ven, dame la mano.
Llora todo lo que sea necesario.
Si, lo sabemos.
La soledad.
Abrumadora.
Insensata.
Carcoma.
Esa sensación tangible de estar sola.
La soledad en medio del gentío.
La soledad izquierda en medio del cariño.
La soledad infinita de la tierra vieja.
Esa de los días sombríos y oxidados
De los días que crujen y se desploman
Días hondos cóncavos huecos
De ojos inocuos, insufribles, secos
La soledad del frío en los huesos
De la piel intocable
Del respiro inasible
Esa delgadez del alma
Esa efemeridad del sentido
Esa turbulencia de la muerte y el nacimiento
Perpetua tortura la de la soledad innata
La de la inaccesibilidad al otro
La de la imposibilidad de la compañía
La negación de la vida
Catalina
Este silencio sombrío y simple
Esta soledad que nos acribilla
No es eterna.