martes, 12 de abril de 2016
viernes, 8 de abril de 2016
¡Me haces falta!
En este montón de
gente que se mece y se revuelca
En este mar de
pensamientos que viajan por el aire de cabeza en cabeza
En esta silla
mientras afuera el mundo existe y el planeta gira al rededor del sol y sobre su
propio eje.
Me haces falta.
Entre el que no sé
quién eres y que seas tú con esos ojos de almendra.
Entre el esfuerzo
cotidiano y constante de no invertir más energía en ti y la prolongada agonía
por verte un segundo.
Entre el reírse completa y radiante
en soledad y ver en cada rincón la ausencia de tu esencia.
Me haces falta.
Mientras el aire
me entra a los pulmones, a los alvéolos, a los glóbulos rojos, a través de las
membranas…
Mientras allá tú
haces esa vida tuya de la que yo soy participe colateral y visceral.
Mientras no eres tú
y quien si sea está allá afuera preguntando por mí, sin nombre, sin piel, sin arterias.
¡Te necesito!
Aquí, entre el espacio que queda
entre los dedos de mis manos.
En el hueco cóncavo y cálido que se
forma entre mis senos.
En el rincón de mi cerebro donde se
produce la oxitocina.
Al filo curvo y húmedo de mi
lengua.
Donde terminan mis costillas y
comienzan mis piernas.
En el instante mismo en que me
despierto y justo antes de caer dormida.
Empieza a ser, ven de una vez.
Me agoto de esperarte, de desconocerte.
De preguntar por ti, de ilusionarme.
No me es bastante suponerte.
Imaginarte hablándome antes de
dormir.
Pensando en tu sonrisa mientras
miro por la ventana.
Preguntándome si eres tú o no eres
tú o cuánto estaremos juntos.
Sabiendo que no estamos, que allá
tú siendo ese.
Y yo aquí siendo sin ti, no triste,
no insufrible, ni incompleta.
Sino sobrante, sino contenida, sino
expectante.
Se real ser.
Hazte en mí cierto.
Cúbreme.
Libérame.
lunes, 7 de marzo de 2016
Anuncio
Hay gente demasiado linda,
demasiado!
Empalagosamente
linda!
Gente a la que uno
se acerca y se encariña!
Porque tienen piel
de azúcar,
Boca de caramelo,
Ojos de aceituna.
Porque les sobran
las buenas palabras,
Y los actos nobles.
Gente admirable
que se le filtra a uno en el intelecto
Y son
inocentemente perversos,
Culpablemente
inteligentes.
Gente que sabe lo
que tiene
Y sin dudar lo
utilizan para su beneficio.
No para nada
realmente malvado,
Sino con la sutil
idea de que así está hecho el mundo.
Privilegiados.
Gente inconsciente
de su belleza abrumadora,
Desconcertante.
Personas que lo
pierden a uno sin siquiera darse cuenta,
Sin parpadear.
Con una voz oscura
y fugitiva,
Con un fuego
blanco y frío.
Sin una ahora y sin
un mañana.
Gente pura
incertidumbre,
Cero claridad,
todo es oscuro.
Que no dicen no y
no dicen si pero sonríen,
Con esas sonrisas
que parecen agujas disparadas,
Con esa belleza desquiciada
y vagabunda,
Con ese cinismo de
ser bello lejos de lo común.
De no dejarse
nunca develar el misterio.
viernes, 22 de enero de 2016
In your mind...
Don't go to the future, you haven't been there yet!
Don't go to the past, you have been there already!
Stay in the present, this is the moment you belong to!
Don't go to the past, you have been there already!
Stay in the present, this is the moment you belong to!
viernes, 15 de enero de 2016
Presumida
Que poco escribí en el 2015, cuantos drafts se quedaron en el camino, cuantas palábras no salieron de la garganta.
jueves, 14 de enero de 2016
Para
Cuando corremos no tenemos edad, ni jerarquía, ni desconfianza, ni apariencias.
Cuando corremos somos lo que realmente somos, sin necesidad de demostrar nada, ni de querer más.
Cuando corremos tenemos la misma altura, los mismos sueños, las mismas alegrias.
Cada paso es el mismo esfuerzo, cada respiro el mismo aire, cada latido el mismo corazón.
Cuando corremos no estamos lejos, no somos distintos, ni nos juzgamos mutuamente.
Eso, solamente cuando corremos.
Cuando corremos somos lo que realmente somos, sin necesidad de demostrar nada, ni de querer más.
Cuando corremos tenemos la misma altura, los mismos sueños, las mismas alegrias.
Cada paso es el mismo esfuerzo, cada respiro el mismo aire, cada latido el mismo corazón.
Cuando corremos no estamos lejos, no somos distintos, ni nos juzgamos mutuamente.
Eso, solamente cuando corremos.
Despues de Galápagos
Preciso, como una aguja que apunta hacia el olvido, hacia el norte donde no hay nada, hasta aquí he venido. Como un caracol cargo sobre mi cuerpo todo lo que poseo, como una tortuga lo que soy es toda mi casa. Me acurruco. El mar me ha arrastrado, me ha sacudido hasta la última célula y me ha vomitado desnudas la piel y las arterias. He corrido, kilómetros y kilómetros facilmente calculables. Los miedos se guardan en recipientes debidamente etiquetados, en repisas, se les saca a pasear de vez en cuando, si lo ameritan. La soledad es la de siempre, su cara no envejece como la mía. El amor sigue siendo ese fantasma amable que susurra al oido cuando estoy casi dormida. La familia son esos otros que no nombro ni acostumbro a preguntar por ellos. Los amigos siguen siendo una legión de angeles clandestinos y se dispersan por el mundo dejando rastros de polen que seguir no quiero. El pasado sigue siendo la astilla en el zapato y el hacha que descuelga todos lo errores y los aciertos, no agoniza. El futuro sigue siendo incierto a pesar de que es claro el camino y hay que hacer, hay que hacer todos los días, por fortuna. El presente en cambio es solo niebla, la imagen distorcionada que se dibuja más allá de las lágrimas. Falta un beso. Soy todo lo que soy, algo de más, algo de menos. Me tiembla la piel. La pasta. Tocó otro año que ya este no me muero. Mi cama sigue siendo sencilla y la pregunta de que haré despues del doctorado ha empezado a cobrar importancia, como si hubiera un despues del doctorado. La gente, esa, a la que se quiere pero no se nombra porque son lo mismo, bueno, están lejos. Sigo siendo inacabada, un intermedio. Tengo media vida desda abajo y la otra media desde arriba. Tengo miedo, no ese que no deja hacer, sino el que resume. El que cuenta los logros y las faltas. Los porvenires. El silencio, ese silencio que se viene y se mantiene y no se quita. El silencio, de no saber que decirte, de que no digas. Esta certeza arraigada en lo más hondo, esta cruel certeza de no querer sino algo tan limitadamente específico. Y la duda que le acompaña, el no saber si es que soy suficiente. Este seguir siendo intermedio. Este no estar de ninguna manera terminada. En este cuerpo. Ay mar, como me has sacudido. Y otra vez me reconocí tan chiquita, tan infinitamente diminuta. Tan fragil. Tar urgida de cariño.
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