lunes, 7 de febrero de 2022

Desapego

Estoy triste,
Se me desborda la tristeza por cada poro,
Se me desploma desde los ojos.
Yo tratando de no hacerlo cierto,
Pero se vive.
Así una quiera darle menos importancia,
Igual se vive,
Y está aquí despierta la tristeza.
¿Habrá sido cariño?
¿Cómo se mide?
¿Qué tan fuerte o importante?
Una no sabe.
Fue cómodo, como la seda.
Como una camisa fresca en el verano.
Como andar descalza entre el mar y la arena.
Pero era explícitamente limitado,
Agresivamente contenido.
Otra vez, se me olvido tener cuidado con mis deseos,
Y aquí estoy, triste, triste, arrastrando la tristeza.
Estaré bien, lo sé, me lo figuro.
A peores cosas hemos por supuesto sobrevivido.
Pero está el luto,
Y hay que hacer el consecuente duelo.
¿En qué me metí?
¿Para qué vine?
Se me olvidó tener cuidado.
Con migo
Con el otro.
Habrá que sentir y pensar lo pesado
Habrá que pensar y pesar lo sentido.
Es un dolor ahí todo malgastado.
Sin cimientos y sin olvidos.
Un dolor largo y delgado.
Como de aguja o de frío.
Es la tristeza de no estar equivocado.

miércoles, 2 de febrero de 2022

La Caída

Veo a los ídolos caer, algunos lentamente, otros un estruendo
Leo a las que atacan, a los que defienden,
A las qué defienden a los que atacan,
A los que atacan a las que defienden,
Y quiero decir...
Pero me contengo
¿Por qué?
Porque yo también he cometido errores
Y no son pocos, y no son pequeños
A muchos les hago frente, aquí los tengo
Bien podemos discutir con ellos
Pero hay uno que otro
Que me atormenta en el silencio
Hay uno que otro que - la justicia perdone - todavía no puedo

Habría que hablar, es lo propio
Traer la verdad, es lo oportuno
Asumir las consecuencias, es lo correcto.
Pero para hablar, traer, y asumir, 
También hay que estar dispuesto.
¿Y qué mejor que arrastrar con la culpa
que envenenarse en la vergüenza?
A veces aplazar el perdón es en sí mismo el castigo.

Me contengo 
¿Por qué?
Porque usted también ha cometido errores
Así sean pocos, así sean pequeños.
Que no nacemos aprendidos.
En el camino todos nos caemos.
Aprender nunca ha sido gratis, 
Y también se aprende a pagar el precio.
Porque no saber es buena razón pero es mala excusa.

Quizá mis errores no son tan mayúsculos
Eso quisiera.
Tal vez mis sesgos no son tan aberrantes
Eso suplico.
Ya se encargará la cruel historia de los buenos ídolos
Por ahora invoco a la fortuna:
Que tenga yo un Lewontin y un Gould que restrinjan mi inconciencia!
Que mis detractoras me sitien en vida cuando todavía pueda responderles!
Que los lúcidos no tengan que esperar, para vencerme, hasta tres días después de mi muerte!

miércoles, 5 de enero de 2022

Temprano

¡Tarde, siempre es tarde!
Tarde para decir la verdad, para mentir.
Tarde para callar una palabra o para escribirla.
Tardío es el último minuto y llega tarde la recién nacida.

Tarde el aguacero que cae a las cenizas.
Tarde cubre la noche a las perseguidas.
Tarde guía la luz a las perdidas.
Tarde decimos la última palabra.

Tarde florecen la palma y el trigo.
Después de picar se mueren tarde los zancudos.
Las piedras se detienen tarde en la caída.
Y se seca tarde la ropa al viento .

Tarde olvidamos las mujeres.
Tarde los hombres se enamoran.
Caemos en cuenta tarde y sin embargo.
A deshora nos encontramos las unas y los otros.

El hijo entiende tarde al padre,
Y tarde la madre perdona a la abuela.
Tarde cura el tiempo las heridas,
Y tarde, muy tarde, sonreímos.

Tarde aprendemos lo que entonces hubiera sido útil,
Y cuando ya sabemos, es tarde.
Tarde igual enseñamos y no nos alcanzan la voz ni los hilos.

¡Tarde, siempre es tarde!
Tarde es también ahora
y así tarde vivimos, y si hay alguna buena suerte, 
también tarde y bien nos encuentra la muerte.

lunes, 13 de diciembre de 2021

Azul

El día se va. El tiempo transcurre a su paso natural. La tierra rota en ángulo sobre su propio eje. La luz del sol alcanza esta tierra a alguna hora de la mañana, y transcurre sobre ella hasta que anochece a alguna hora de la tarde. Hace frio, en este lado del mundo las plantas adormecidas no tienen hojas ni hacen fotosíntesis, están soñando, esperan por los días largos y cálidos. A pesar de que las plantas duermen es parte de su vida, es su propio ritmo y su lugar. Otras criaturas siguen su curso, las bacterias se reproducen cada vez que pueden y los humanos van de un lado a otro suponiendo que tienen una vida que es aparentemente relevante. La tierra no está aún congelada y las lombrices siguen apareciendo extraviadas en las aceras cuando llueve. Las aves que se quedan andan juntas de un lado para otro, los gorriones se refugian en las pajas secas en los jardines de la ciudad, los cuervos pasan en grupos inmensos en el cielo abierto, los gansos aterrizan en el canal, los Blue Jays saltan entre las ramas secas de los arboles, los American Robins se posan en los chamizos sin hojas de los robles frente a la ventana. Las ardillas todavía corren por las ramas, cargan hojas, hacen chasquidos. El mundo, la vida, sigue su curso a ninguna parte. El día pasa. Diciembre parece un mes atropellado, más que festivo es ocupado y alucinante. Los humanos corren buscando regalos y se ilusionan con la idea de la fraternidad y el cariño, planean encuentros, comidas, abrazos, tratan de disimular el tedio y la desazón de lo incierto. Se quieren. Catalina, mal sentada frente a la pantalla escribe estas letras a modo de mantenerse entretenida, pero le falta todo. Los sentidos mudos no transmiten mensajes, y el cerebro procesa la información tan lento que una sola palabra parecen siglos y siglos. Debe estar haciendo frio, cerca a cero centígrados, hay que usar un saco, una chaqueta... es medio día, hay que comer un almuerzo preparado sin cuidado... es la oficina hay que leer los correos. El cerebro lento intenta. La rutina aprendida de tantos años permite seguir, la convicción profunda y diáfana de no creerle a los pensamientos oscuros y poderosos que auguran daños y destrucciones. El quedarse mirando por mucho tiempo el teclado, midiendo y remidiendo la próxima letra. Leyendo tres, cuatro, cinco veces la respuesta de un correo. Con cuidado que sin la atención del cerebro es increíblemente fácil cometer un error, cambiar una letra por otra, enviar un correo a otro destinatario, equivocar el nombre de un archivo. No puedo confiar en mi misma. Hay que cortar la lista de prioridades, no puedo ahora escribir - irónicamente - no puedo. Generar una idea cuesta la vida y - tristemente - hay que cuidar la vida para tal vez luego cuando no sea tan costoso generar otra idea. La lista de prioridades hay que reducirla, no son 15 cosas ni 10 las que hay que cumplir para el final del día, son tres si se puede: comer, dormir, y seguir respirando. A veces son solo dos, porque dormir se hace muy difícil. Y a veces comer también es demasiado, entonces solo se puede respirar, todo lo que soy y toda mi energía se concentra solo en seguir respirando. Todo lo demás es una inercia lenta aprendida luego de tantos años, la comida no sabe a nada y no siento hambre, pero algo hay que meterle al estomago. No me da sueño y no descanso pero hay que apagar las luces y el computador y obligarse a intentar el sueño. Todo lo demás, todo lo importante, detenido. Todo lo valioso y lo querido, postergado.

miércoles, 24 de noviembre de 2021

Deuda

A Raquel la queremos como se quiere al viento
Con deseo pero sin esperanza.

A Raquel la queremos como se quiere al viento.
¿Cómo?
Todavía.

viernes, 5 de noviembre de 2021

Despues

¡Es el silencio!
Es el silencio que sigue a la muerte
Alrededor todo calla
Se queda mudo, sin palabras
Todo alrededor contiene el aliento.

Es el silencio
Vacío y desprotegido
Ningún sonido puede regresar el tiempo
Ningún significado puede devolver una vida
No hacen ruido las lágrimas que ruedan
No se quejan las hojas que caen
El viento pasa suave, en silencio.

Las personas caminan a lo lejos
En la obra de teatro que es la vida
Se deja ver el telón, la cortina 
Se alcanza a percibir el escenario
Por un momento se nota el libreto, el vestuario
Todos las actores se miran confundidos.

Yo que no sirvo para tanto observo
Escucho el silencio que transcurre
Me miro desconcertada las manos
¿Qué pasó? ¿Dónde estuvo? ¿Quién ha sido?
Y también callo, que no soy yo, ni estuve ahí
¿O también soy yo esta que muere acaso?

No sé bien de dónde me nace el dolor
A dónde se desplaza
No me alcanzan estas palabras para descubrirlo
El lejano pasado se instala en el presente
Y las angustias olvidadas todas vuelven.

No sé bien que decirles ni como repararlas
Haber fracasado en el intento me salvó la vida
Y la vida tiene estas formas amargas de recordármelo
Nadie está a salvo, no hay como.

No fui yo - enuncio - ¡No todavía!
No me he muerto, aún estoy viva
Aún me quedan minutos, tal vez días
Estoy aquí - susurro - esta es mi voz
Es mi cuerpo es mi paso el que se agita
Soy yo, aún soy yo, la que respira.

viernes, 29 de octubre de 2021

Humedad en los últimos días antes de visitar a los muertos

¿Qué es tanto silencio?
¿Dónde quedó Octubre? ¿Qué fue de Septiembre y sus cálidas mañanas?
¡Cuánto desorden dios mío!
Y viene una a tumbos a dar a finales de Octubre en una semana enrarecida.
Donde nos olvidamos de las citas y hace frío.
En que nos raspamos por descuido el índice derecho.
En frente de las estudiantes ¡Que mal ejemplo!
Se hizo, se ha hecho, un montón, un tanto.
Puedo respirar tranquila y decir: hice, he hecho.
Y sin embargo este sutil y lánguido sentimiento de la insuficiencia.
Esta necesidad fina y porcelánica de la angustia y el desespero.
En Alicia yo siempre fui el conejo.
Siempre mirando el reloj, cada instante persiguiendo al tiempo.
Sabiendo que a este paso no vamos a llegar
¿A dónde? ¡No importa!
¡Allá! Salta el conejo.
Se endereza el corbatín, se sacude la tierra de las patas.
Ojea el reloj, se queja.
Hice, he hecho.
Que no me he dado el lujo del descanso.
En estos meses he andado firme y hacia adelante.
Y los frutos son muchos pero minúsculos, casi imperceptibles.
No ¡Que va! completamente imperceptibles.
Que no son frutos para hoy, ni para mí.
Que no llevan mi nombre ni están escritos.
Yo, que aunque me cueste la vida, no voy a tener hijos.
Ya dejé todo mi genoma en las bases de datos humanas.
Ustedes, futuros, verán que hacen con eso.
Nada deber haber de meritorio en mis genes.
Digo, no más, no es por demeritarlos.
Malos tampoco han de ser si hasta aquí han venido.
No suficientes como para otra generación, he dicho!
Aunque la suerte tiene esa costumbre astuta y vagabunda de burlárseme.
De ganar poco pero estrepitosamente, inesperada pero maravillosa.
Inconsecuente pero loable.
Es viernes.
Hay universos en los que siempre es viernes.
Hay dimensiones en las que lunes es siempre.
¿Se imagina?
¿Dónde están? ¿Quiénes son los "nombrarios"?
Esas y esos que le pusieron nombre a las cosas.
A los días, a las estrellas, a los humores.
¿Los amores? esos son siempre anónimos, como los Dioses.
No se nombran, innombrables.
Adolescente la Julieta cuando preguntó ¿Qué hay en un nombre?
¡Todo Julieta! cada minúsculo secreto que define el destino preciso y exacto de los hombres.
Y a veces también el de las mujeres.
Pero no sotras por costumbre hemos sido anónimas,
Hacemos, hemos hecho.
Sin nombre pero como la araña.
Mudas pero no letárgicas.
Lejanas pero insaciables.
¡Ah! que una condor puso huevos sin fecundar y nacieron las condorcitas.
Partenogénesis ¡Si señora!
Imagínese.
Y todos nosotros todos idiotas sorprendidos
Caramba si somos una especie puro ensayo.
Pero por supuesto nos creemos mucho, demasiado.
Y apenas debemos ser alguno de esos ensayos evolutivos poco prósperos.
Yo mejor ya me callo que no tengo ningún derecho.
Ya había decidido salirme de la ruta evolutiva así que mejor ni opino.
Ah pero el silencio,
¿Qué se cocinó en ese silencio?