jueves, 7 de marzo de 2019

De las dudas sobre la compasión que debería tener con los otros y conmigo cuando viene la tristeza

¿Qué hace uno con sus tristezas?
¿A quien se las llora uno sin contagiárselas?
¿Con quién va uno - sin asustarse y sin asustarle - a llorar un rato para sentirse más tranquilo?
Uno que se ha quedado en la soledad de las soledades
Que se ha fracturado el alma en tanto pedacitos
Uno que no haya fin ni fondo en la caída
Yo, que me pierdo en el silencio mientras me veo hundirme
¿En qué manos amigas pondré mis pobrezas?
¿En qué espalda asoleada sostendré mis miedos?
¿En qué alma amable detendré mis destrozos?
¿Habrá alguien en el mundo?
¿Alguien a quien mis agudos dolores propios no mortifique?
¿Alguien inmune a mis angustias pero piadoso?
¿Algún ser humano a quien le importe suficiente pero no demasiado?

Amor

Y yo que pensaba que correr dolía
Cuando duele más no correr.

Y yo que pensaba que bailar dolía
Cuando duele más no bailar.

Y yo que pensaba que el amar dolía
Cuando duele más el no amar

Y yo que pensaba que vivir dolía
Cuando no vivir duele más.

lunes, 4 de marzo de 2019

Antes

A veces sé las cosas antes de que sucedan.
A veces en la escritura se me figuran los futuros.
No a modo de adivinanza o de sortilegio.
Sino, más bien, a modo de saber en lo profundo pero ignorar en lo cotidiano,
A modo de conocerme y dados mis propios lineamientos predecir lo que haré,
Pero en el presente pretender mirar a un lado y esperar otros rumbos.
Esperar que el agua corra hacia otros caminos.
Pero el agua sigue su curso.
En el fluir del universo y en el tiempo.
En la ilusión que es la continuidad y la separación.
Quisiera extraviarme de lo que he aprendido.
Pero el conocimiento está allí entre mis letras.
Entre las palabras que dejo que se rieguen desde los dedos hasta la pantalla.
El saber está presente y se pronuncia.
En su misma esencia no me apresura.
Se queda sobre las letras y paciente espera.
Espera que yo en mi estar le de el valor que le es debido.
Espera que yo en mi andar asigne a lo que es y a lo que hago el valor exacto que ya le conocía pero que inclemente quería distorsionar para mi pretendido beneficio.
La certeza de la incertidumbre es imperturbable.
Yo en mi negación cotidiana de la naturaleza humana quisiera quedarme en silencio.
No traer aquí lo que es.
Darnos más tiempo.
Pero el tiempo, amor mío, ya no es nuestro.
Y hace mucho que yo ya lo sabía.
Fue como he sido por tantas veces una fantasía más.
Y la realidad en lo que es, en la simplicidad de su belleza, se ha hecho presente en mi y me ha dado el beneficio del reconocimiento.
Hay una bastedad que desconozco.
Hay un sin fin de aprendizajes que no he vivido.
Pero esto,
Tú,
Yo,
Lo nuestro.
Ya lo sé.
Ya está hecho y terminado.
Ya está acabado.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Simpatía

Aquí con ganas de escribir, sin mucho que decir, pero con ganas de escribir.
De decir que me aferro a lo bonito.
Prefiero, como arma para sostener la vida, creer que puede ser mejor.
Aunque siga en mi cabeza esa idea eterna de no ser suficiente para nada y de merecer muy poco.
Aunque siga esa idea escojo intencionalmente la idea de que tengo un valor muy alto y de que merezco mucho.
Con el corazón hecho esquirlas afiladas y doloridas.
Sigo escogiendo una y otra vez la idea de un corazón suave y húmedo.
Con las manos huecas y resecas
Sigo escogiendo una y otra vez la idea de manos que se juntan y se sostienen
Con el miedo intacto y perfecto
Sigo escogiendo una y otra vez la idea de la libertad de ser, de hacer y de amar.
Con la ubicua y evidente ausencia de ti cada segundo
Sigo escogiendo una y otra vez la suerte de encontrarte y saber quien eres
Errante en esta lucha fugaz de hacer la vida un poco más amable
Sigo manteniendo me
Sigo sosteniendo lo que soy y lo que amo
Sigo paso tras paso
Buscándote
Lo que sea que seas y signifiques
Lo que sea que representas y traerás contigo a mi vida 
Tú, esa idea sublime y esquiva de lo que significa estar dinámicamente satisfecho
ese estado de equilibrio en el que se puede vivir sin tanto desespero
ese tú que te dibujas como un estar sin querer huir
un presente sin atragantarse de futuro y sin vomitar el pasado
un aquí sin la angustia de sentirse indefenso y acosado por la existencia de otros que no son amables
Escribo atascada y sin sentido
Porque aún y en medio de lo que soy me siento frágil y perdida
Solitaria y asustada
Y me falta aún darle crédito a todo cuanto ocurre al rededor
Me falta darme el lugar en el que estoy
Reconocer
que esta fragilidad es menos frágil que la de muchos otros a quienes puedo respaldar
que esta angustia es menos grave que la angustia de otros a quienes extiendo mi mano
que la soledad que me acompaña se desvanece ante el ronroneo de un gato, ante conjurar a un amigo
que ese no saber cómo ni dónde es apenas la dosis perfecta de incertidumbre que requiere la sorpresa de la vida
Me faltas amor y no me acostumbro
Y brindo en tu nombre con la botella vacía. 

martes, 8 de enero de 2019

Por venir

Qué voz? Qué camino seguiremos en lo que queda de tiempo?
A qué sino grave y poderoso estamos atados?
Dónde y cómo - si es que tal existe - hallaremos el destino?
Nada hay más que el ahora y nada es más importante que el presente.
El pasado ha sido un buen maestro y nos ha educado
algunas lecciones han sido más difíciles que otras
y hay todavía algunas que hay que repasar.
Hay otras que todavía no hemos conocido:
el andar con otro
el apropiarse de algo
el enseñar
el emprender una empresa...
Lecciones del futuro a las que ya me he inscrito.
Vendrán a su tiempo, como todo.
El futuro es esa página en blanco que no es ciega.
Es el paso inmediato, el pensamiento activo, la palabra continua.
El futuro está salvaguardado por el misterio.
Todavía no es pero está disponible, para que se haga.
Entonces aquí estamos, tu y yo, todos los otros,
Las tierras, los soles, los universos.
Estamos aquí en el parpadeo de la idea.
Y en este segundo que es la vida, amigo, amiga,
En este único instante en que todavía somos,
Aquí, ahora, bailemos!

lunes, 26 de noviembre de 2018

Protesta

Otra vez la soledad, otra vez.
Esta ausencia de sentido en el corazón.
Esta desazón de no tener una sonrisa de regreso.
De que no hay otro que se refleje en el cariño.
La soledad inmensa de la certeza del estar solo en todo el universo.
Brusca soledad esencial.
La de los huesos huecos y los músculos vacíos.
Soledad de segundos infinitos.
De agonías vanas y minúsculas.
Pero permanentes.
Soledad limpia reluciente.
De los amigos que se reúnen entre ellos mientras yo en la esquina.
De los familiares que se regalan medias y perfumes mientras yo evito las fiestas agotadoras.
De los humanos tratando de hacer sus vidas soportables.
Y uno en la insoportable levedad longeva.
Soledad angustia venidera.
Pasajera permanente del tren que me es la vida.
Paisaje subterráneo de aguas que se filtran y lavan los tesoros de la tierra.
Propiedad soledad emergente.
Compañía persistente.
Querida y fastidiada.
Soledad sabelotodo.
Sabia silenciosa sin salida.
Amiga compañera.
Asesina confiada.
Bien lo sabes.
Que todo cuanto es es solo un poco.
Que todo cuanto amo es solo un relámpago.
Que todo lo que me sostiene se derrumba así sea lentamente.
Como siempre ha sido yazco ante ti sin armas, sin escudos.
Yazco ante ti con las manos extendidas y las palmas abiertas.
Ante ti con el pecho desnudo y la espalda descubierta.
Con los ojos empapados y los labios rotos.
Eres, en medio de todas las angustias, benevolente.
Y en medio de todas las alegrías, inmisericorde.
Eres espina en la planta del pie que nunca sale y siempre duele.
Que se hace a la carne y con el tiempo se profundiza.
Soledad intermitente y postergada.
Soledad latente y aguda.
Vas estoica hasta la sangre y hasta el centro donde se bombea.
Humedeces todo con tu angustia.
Vienes imperturbable hasta el filo de mis neuronas y te acomodas.
Allí aguardas el instante preciso para hacerte evidente.
Y traes contigo todos los silencios y las tristezas.
Todos los imposibles y los imperdonables.
Y suavemente sin pausa me torturas.
Me deshilachas la existencia y me prometes:
¡Nunca dejarme libre!
¡Nunca dejarme un amor intacto!
¡Nunca darme una segunda oportunidad sobre la tierra!
Yo que desde tu raíz he aprendido la paciencia te digo: 
¡Ya va!
¡No todavía!
No tengo - hermana mía - ni evidencia, ni argumentos, ni fe
No tengo - historia mía - ni hechos, ni razones, ni dioses
Pero todavía, soledad abrumadora acaparadora
Tengo todavía por fortuna algo de tiempo
Tengo que andar el mundo y buscar con el cariño esa sonrisa.

viernes, 16 de noviembre de 2018

Mentira

Y viene uno a darse cuenta que todos tenemos rabo de paja.
Que hay secretos a voces que resultan ciertos y que van destruyendo poco a poco la confianza y el cariño.
Que nuestra gran mentira no es que seamos falibles sino que somos incapaces de aceptarlo y divulgarlo y darle a nuestros errores y a los de los demás su justa medida y la invaluable opción de corregirlos. Porque los errores que se niegan y se esconden se vuelven a cometer, porque ante la misma situación no conocemos otra manera de actuar porque precisamente no tuvimos la opción de consultar o preguntar cómo se actuaba diferente. La gran mentira en la que todos caemos es una vez más la de asignar culpas para despellejar al culpable por lo sucedido en vez de identificar los responsables y las responsabilidades de cada uno para además identificar qué o cómo puede mejorarse una situación para todos los involucrados. Seguimos escondiéndonos en nuestras virtudes, mostrando solo estas al exterior, mientras nos ahogamos en secreto y en silencio en nuestros miedos, en nuestra ignorancia, en nuestros defectos. Seguimos juzgando a los otros para volcar la atención sobre ellos, para incluso hacerlos a ellos caer con el peso de sus propias equivocaciones, para intentar salvarnos a nosotros mismos de las equivocaciones y de las falencias que nos son propias. Y por extensión cubrimos a quienes nos encubren y quienes comparten nuestros nuestros defectos, en vez de que sus acciones nos hagan reaccionar y reconocer el mal que hacemos. Nos cubrimos con la mima cobija que termina destruyendo la vida de otros, siempre que la nuestra sea perdonada. Porque es tan pequeña nuestra conciencia que no nos permite reconocer que reconocer nuestros errores, que enfrentarlos y hacerlos públicos es la mejor manera de ayudarnos y de ayudar a otros. Seguimos prefiriendo tirar la piedra y esconder la mano, que ofrecer disculpas por un vidrio roto. Hay que hablar, necesitamos urgentemente hablar, decirnos las cosas, decirnos las verdades como son.